Día del Estudiante: Salvador Martínez, un ejemplo que inspira

Día del Estudiante: Salvador Martínez, un ejemplo que inspira

Salvador Martínez tiene 53 años, hace menos de un año terminó la secundaria y hoy  está diplomándose en Gestión de Calidad con la UNCuyo. Trabaja desde hace 25 años en Fecovita (empezó a hacerlo en GIOL)  y esta es su historia  como estudiante al que “le gusta mucho capacitarse“.

¿Qué nos podés contar de tu experiencia?

Bueno, yo terminé  el nivel secundario en FECOVITA, en un CENS, y ahora sigo estudiando un Diplomado en Gestión de Calidad con la UNCuyo.

La experiencia  fue muy buena. Cursé  durante 3 años  y logré terminar  mi secundaria. A esta altura de mi vida  tengo la posibilidad a través de lo que la bodega nos brinda de superarme  en una etapa que era para mí un deber pendiente.

¿Cómo fue el desafío?

Durante 3 años consecutivos venían los profesores del CENS, cursamos y rendimos. Tengo 53 años  y para mí fue un gran desafío terminar algo que había iniciado de joven. Es comprobar que siempre se puede.

Creo que es un tema de voluntad y entusiasmo. La vida no tiene un techo, a veces parece que uno se convenciera de que “eso no puedo” y no es así.

¿Fue fácil comenzar de nuevo?

Después de tanto tiempo fue difícil retomar los estudios. La incertidumbre, me preguntaba si iba a poder recomenzar después de tanto tiempo. Trabajar y estudiar no fue fácil. Vivo en Maipú y hace 25 años que trabajo en la bodega, en gestión de calidad y controles en fraccionamiento. Se complicaba poder cursar mientras estaba trabajando, pero lo pude hacer adaptándome.

Me empezó a gustar y la empresa  tenía un espacio dispuesto para que funcionara el CENS, así que para mí era muy cómodo. Venían los profesores del colegio secundario de Maipú, la escuela Ozamis.

¿Qué le dirías a los estudiantes más chicos?

Que se animen a seguir estudiando. Más allá de las fiestas y pasarla bien, la juventud tiene que saber que existe otro camino de progresar que es con el estudio. Poner el hombro es un tema de decisión y, estando la voluntad, todo se puede.

A mí me gusta estudiar, estoy siempre dispuesto a toda capacitación que surja. Tengo siempre el “sí” a flor de labios.

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