Elizabeth Alonso de JUCOVI, habló del modelo de gestión y la inclusión de los jóvenes en el sistema local

Elizabeth Alonso de JUCOVI, habló del modelo de gestión y la inclusión de los jóvenes en el sistema local

“El nombre de mi abuelo era Cristóbal Zaragoza, falleció hace cuatro años, y actualmente la finca es la principal actividad económica de la familia. La razón social de la finca está ligada a la Cooperativa Productores de Junín y, luego de la sucesión, mi mamá pasó a ser socia. Uno de los principales problemas de las cooperativas es que van perdiendo fuerza porque las fincas se van vendiendo o cambian de actividad”, sostiene Elizabeth Alonso.

“Empecé a participar hace siete años, cuando en una reunión en Fecovita tuve conocimiento de lo que era la Juventud de Cooperativas VitivinícolasIngresé en la actividad por todo lo que significaba para mi abuelo, por verlo a los 84 años levantarse temprano para ir a trabajar y la pasión que sentía por ello. Jucovi era un grupo consolidado, con un objetivo claro”.

“Me llamó mucho la atención, el capacitarse para asumir la dirigencia de las cooperativas a futuro y seguir con la actividad. Me gustó el sistema porque de alguna manera somos parte de una gran familia. Los jóvenes somos hijos, sobrinos o nietos de productores vitivinícolas”, contó la licenciada en psicología que desde febrero es la presidente de los jóvenes.

– ¿Cuáles son los principales planes que tiene Jucovi?

-Nos formamos como dirigentes para tomar el mando de las cooperativas el día de mañana. Entre los objetivos está trabajar en el sentido de pertenencia. Como en muchos sectores, a veces es poco rentable, y a los jóvenes no les llama la atención. En un mundo tan cambiante e inestable, buscamos promover el sentido de pertenencia a la actividad vitivinícola por medio de distintas acciones y de acuerdo con nuestras posibilidades. Tratamos de trabajar sobre las distintas problemáticas de la finca y con capacitaciones teórico-prácticas.

-¿Un ejemplo?

-Realizamos capacitaciones que parten desde la cata de vinos a las labores culturales propias de la finca. Por ejemplo, en este tiempo, comenzamos a trabajar el tema de la poda y hacemos una capacitación con chicos que están trabajando en la finca; mostramos cómo es la actividad. También trabajamos el tema del riego, con una capacitación más técnica, para ver cómo se puede aprovechar el agua de una manera más eficiente considerando que -desde hace varios años- estamos en emergencia hídrica. Todos los temas que tratamos tienen que ver con la situación actual de nuestra provincia.

-Se forman para liderar las cooperativas. ¿Qué renovación impulsarán?

-Los cambios no se dan de un momento para otro. Se trata de procesos y lo que buscamos es promoverlos para saber qué hacer el día de mañana cuando seamos dirigentes. Creo que las actuales generaciones que están al mando de la cooperativas, tienen muchos conocimientos y capacidad de liderazgo para poder sobrellevar todas las problemáticas que se presentan en forma cotidiana. Pero la juventud, veo, tiene más apertura a otras situaciones y a otro tipo de conocimientos. Creo que si se combinan ambas experiencias, puede darse un buen resultado. Creo que ésa sería la forma de la renovación, no sólo que los jóvenes asuman de un día para otro sino que combinen y complementen con los conocimientos de lo actuales dirigentes.

-Hablabas del sentido de pertenencia. ¿Qué acciones realizan para alentar la permanencia?

-Parto de la idea de que, si no se conoce, no se puede apreciar, no se puede querer. Buscamos principalmente que los jóvenes conozcan de qué trata la actividad vitivinícola mediante charlas y capacitaciones. Para poder fomentar este sentido de pertenencia, no gustaría trabajar con los mayores, con los socios porque no sólo están al frente de las cooperativas sino también de sus unidades productivas. Es un trabajo que parte de la comunicación familiar, ante distintas problemáticas (como la caída de piedra, una helada, etc.). Surgen distintas situaciones que pueden ser desalentadoras. Para contrarrestar lo negativo, hay que comunicar lo bueno que tiene la actividad, las oportunidades que brinda la finca. Yo me quedo con la imagen de mi abuelo que trabajó toda su vida. Lo veía pegado a la ventana una noche de piedra, y al día siguiente -él se levantaba a las 6 de la mañana- lo veía recorrer la finca para ver por dónde podría comenzar. No se quedaba con la problemática, buscaba una solución.

-Respecto de la ruralidad, ¿qué visión tienen desde Jucovi?

-Creo que la tecnología permite ir cambiando la realidad de la ruralidad. Tiene mucha relación con la conectividad y con la transformación que se viene haciendo. Somos jóvenes de distintos lugares de la provincia, con distinta profesiones, y vemos que el uso de la tecnología significa también una renovación cultural. Hemos trabajado este tema con Coninagro, porque es un tema que se discute en distintas regiones del país. Hay jóvenes que emigran a la ciudad por las posibilidades de que les ofrece. Sería bueno proponer estrategias para poder retener el capital humano con características que permitan, en la ruralidad, otras oportunidades.

-¿Una profesionalización de la mano de obra?

-El tema es poner en valor aquellas cualidades que cada uno tiene para resolver situaciones desde la parte productiva en sí, para complementarnos y trabajar mejor. Darle una mirada a lo que es la tecnología ayuda también a profesionalizarse en la finca, en el trabajo. Muchos jóvenes vienen con la idea de aplicar nuevas tecnologías en el campo y, obviamente, por costos es difícil de acceder pero, dentro del sistema cooperativo, se dan distintas condiciones como para que sea un poco más fácil ese crecimiento. Los jóvenes vienen con esa motivación y con la idea de conocer más, de investigar, de hacerlo por ellos mismos, creo que se promueve.

-Hablaste sobre la crisis hídrica y los sistemas de riego. ¿Trabajan en un cambio cultural del manejo del agua?

-Semanas atrás tuvimos una charla con Nicolás Vicchi, subgerente de Acovi, para tratar el tema de la crisis hídrica, la forma de manejo en las distintas fincas, en los distintos lugares de trabajo, y sobre la idea del productor de cómo aprovechar este recurso que es tan escaso. Desde Jucovi, a partir de charlas y capacitaciones, en conjunto con ingenieros y gente especializada en el tema, poder brindar a los socios y a ellos mismos, cuáles son algunos tips para que, con los recursos que cuentan, aprovechen de una manera más eficiente el agua.

-En la finca familiar ¿qué variedades de uva cultivan?

-En realidad tenemos variedades blancas, criollas y hace poquito, como parte de un recambio, plantamos malbec. Son 15 hectáreas que trabajamos en familia, entre la finca que tiene mi papá y la que tiene mi mamá. Es un emprendimiento en el que participamos con mis hermanos. Todos tenemos profesiones diferentes (economista, abogada, psicóloga, estudiante de medicina), pero de alguna manera colaboramos desde distintas perspectivas para llevar adelante de la mejor manera la actividad.

-Desde lo institucional en Jucovi, ¿cuál es el aporte?

– Según la asamblea, la presidencia puede durar dos años con la posibilidad de que se renueve por un período más. Todos los años se van actualizando los cargos y sumando nuevos jóvenes. Buscamos que todos puedan participar de las decisiones. Actualmente en nuestra institución tenemos representantes de 19 cooperativas.

-Dentro de dos años, cuando finalice tu mandato ¿qué te gustaría haber logrado?

-Es una pregunta difícil. En realidad, mi meta tiene que ver con poder transmitir la importancia de conocer lo que a uno le da de comer; de poner en valor las oportunidades que la finca nos propone. Poder transmitir que los jóvenes son un recurso importante. Hay mucho valor en este grupo, tiene propuestas muy ricas y una mirada distinta de la actividad vitivinícola, de la productividad. Me gustaría transmitir a los jóvenes y a los socios, que nos ayuden a realizar este proceso de cambio y que sea provechoso para todos.

Fuente Los Andes

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